No hace demasiados días escribí unas líneas con el título NO HAY DINERO, que es lo que rezan los políticos actuales de cualquier administración pública.
En él desgranaba una serie de datos que desmontaba esa afirmación de que no hay dinero.
Durante estos días he estado recibiendo noticias y recortes de periódicos donde los ciudadanos me informaban de gastos de políticos y de partidas presupuestarias.
En uno de esos escritos, que en estos momentos navega por internet, se relaciona una serie de políticos elegidos en las últimas municipales de mayo, sus partidos políticos y las subidas que se han puesto en sus sueldos de alcaldes. En plena crisis, hay alcaldes que se han subido en mayo el sueldo hasta en un 500% Y no me costará nada imaginar que dichos alcaldes sí recibirán puntualmente sus emolumentos mientras sus funcionarios no ven un duro; ni pagarán los suministros que mantengan en funcionamiento sus ayuntamientos; ni se pagarán las obras de mantenimiento… Pero para esos alcaldes del PP, PSOE, CiU, CC… no hay crisis y por eso se pueden permitir el lujo de subirse el sueldo de esa manera tan desaforada
También ha llegado a mis manos una noticia en la que se desgrana a qué se dedica el dinero destinado a la ayuda al desarrollo del tercer mundo. Y es muy curioso porque de los 963 millones de euros presupuestados para tan loable fin, solo 179 millones se destinan realmente a dicha ayuda. El grueso de esa partida se pierde en sueldos de todo el personal que debe gestionarlo, en publicar y comprar libros, en cursos de formación… Pero los que necesitan la ayuda en el tercer mundo solo reciben la calderilla que algún buen samaritano ha estimado oportuna.
Lo que queda meridianamente claro es que dinero hay, suficiente como para paliar parte de la crisis económica que nos destroza. El problema son los políticos actuales que no saben administrarlo para el bien común y se dedican a malgastarlo en asuntos que no nos generan beneficio a los ciudadanos de a pie.
Todo esto debe cambiar y puede cambiar, nuestro destino está en nuestros votos.
Emilio Barreda.
Candidato al Congreso de los Diputados por Ciudad Real.
Llevamos ya unos años de crisis y cada vez hay que apretarse el cinturón un poco más. No hay dinero. Es una realidad. Las distintas administraciones públicas no tienen dinero para pagar sus suministros, para contratar obra pública. Como no hay dinero se baja el sueldo a los funcionarios, se congelan las pensiones a los jubilados, no se renueva el contrato a los interinos, se cierran centros de salud y plantas enteras de hospitales…
Es lógico, cuando no hay dinero no se pueden pagar servicios, obras o prestaciones. Hasta aquí todo claro.
El problema viene cuando comenzamos a investigar un poco los gastos que sí se pagan; la indignación aparece cuando vemos para qué sí hay dinero.
Y sí hay dinero para pagar sueldos a todos los políticos de España, sea cual sea la administración para la que fueron elegidos. Sus sueldos más sus dietas, sus tarjetas de crédito, sus gastos de libre disposición y demás prebendas unidas al cargo político de turno.
En Cataluña también hay dinero para mantener una “embajadas” en el extranjero que rayan en la inconstitucionalidad pero que se les permite tener a los nacionalistas por eso de tener la fiesta en paz.
También hay dinero para subvencionar a los partidos políticos con representación parlamentaria; a los sindicatos mayoritarios y a las asociaciones de empresarios. El tema de las subvenciones seguiría con el dinero dado a asociaciones que trabajan para los fines más pintorescos y peregrinos.
Y qué decir de los rescates a los bancos y cajas, para eso también hay dinero, y para que los directivos cesantes se llenen los bolsillos con prejubilaciones, ya no doradas, sino de platino.
Para todo eso sí que hay dinero, y no estamos hablando de simple calderilla; si sumamos los millones de euros que se llevan unos y otros veríamos unas cifras con tantos ceros que pocos serían capaces de pronunciar a la primera porque son cifras extrañas a la ciudadanía.
Y ¿qué pasaría si se cerrasen las “embajadas” catalanas, vascas, gallegas… en el extranjero? ¿qué podría pasar si los políticos renunciasen a todos sus emolumentos actuales? Quedándose con un sueldo casi simbólico, ¿qué pasaría si se dejan de subvencionar a las lesbianas del Sahara, o cursillos de sindicalismo activo a los indígenas del Amazonas… y otras muchas subvenciones igual o más peregrinas que estas citadas (reales, concedidas por el gobierno este año 2.011). ¿Sufrirían mucho los partidos mayoritarios si no se les paga los millones de euros que anualmente se les entrega? ¿ Y los sindicatos? ¿y la patronal?
El nacionalismo, regionalismo o el localismo también llegó a la banca, cada región, cada provincia, cada ciudad grande… tenía que tener su banco o su caja. Ahora, por la crisis, por la mala gestión, por falta de habitantes en su zona de actuación, por la globalización… están en quiebra y hay que darles dinero para que sigan subsistiendo, para que sus gestores sigan ganando millones de euros al año aún cuando sus bancos estén en crisis y recibiendo dinero de todos los españoles.
¿Qué pasaría si no se rescata y además se piden responsabilidades a los gestores?
Pues lo que pasaría es que los políticos profesionales comenzarían a tener problemas para llegar a fin de mes y eso podría ser un acicate para que busquen una salida a la crisis. Pero si todo el dinero que se destina a políticos, sindicatos, patronales, bancos, subvenciones… se destinara a crear empleo; a pagar suministros y a proveedores, a contratar el personal necesario para el correcto funcionamiento de la sanidad o la educación; a obra pública y un largo etc. Sencillamente se terminaría la crisis porque crecería el empleo, crecería la confianza ciudadana y crecería el consumo.
Pero estamos en manos de unos políticos que llegan muy bien a fin de mes y como no saben qué es la crisis, no la padecen en sus propias carnes, no toman las medidas reales necesarias para terminar con ella.
Estamos a un mes de poder cambiar todo esto. En nuestras manos está.
Emilio de
Tras una mal llamada Conferencia de Paz, E.T.A. ha anunciado el cese definitivo de la violencia. Es una gran noticia, qué duda cabe, pero hay mucho en qué pensar.
Todos los partidos políticos se han felicitado por la notica pero solo el PSOE está eufórico con la noticia. Eso nos lleva a pensar que las conversaciones del PSOE con E.T.A. nunca han cesado; nos puede hacer suponer que el PSOE ha pedido a la banda terrorista un simple gesto para que le ayude a ganar unas Elecciones Generales que todas las encuestas dicen que perderán estrepitosamente.
Y ese tibio anuncio de cese de la violencia, unido a la euforia del PSOE nos hace pensar que E.T.A. solo quiere ayudar al actual gobierno, que no tiene intenciones de disolverse, de entregar las armas, de pedir perdón a las víctimas, de rendir cuentas con la justicia…
Creemos que el fin de E.T.A. está cerca pero no ha llegado todavía. Si el más que probable próximo gobierno de Rajoy no se pliega a las peticiones de la banda ésta volverá a las andadas, pero las excarcelaciones de presos, los acercamientos, los beneficios penitenciaros que se están produciendo ahora para bailarle el agua a los terroristas no tendrán marcha atrás.
Por eso hay que ser cautos con este anuncio del cese de la violencia hecho por tres encapuchados que piden un País Vasco independiente y convertido en una dictadura comunista como las que cayeron en los años 90 del pasado siglo.
Hay que seguir luchando contra el terrorismo por la vía policial y judicial, que es como se combate la delincuencia en un Estado de Derecho hasta la derrota definitiva del terrorismo.
Hoy, como ayer y mañana, nuestra solidaridad y cariño con todas las víctimas del terrorismo.
Emilio de