
Durante la Guerra de Sucesión española, una de tantas, en 1704, fuerzas británicas y holandesas, desembarcaron en Gibraltar y lo ocuparon para el pretendiente Carlos.
Por esas cosas de las guerras y los tratados, los holandeses dejaron la plaza en 1711 y Gran Bretaña, en el tratado de Utrecht consiguió su dominio. ¿Pero en qué términos?
El artículo X del Tratado de Utrecht limita el territorio cedido a Gran Bretaña “a la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortaleza que le pertenecen... sin jurisdicción alguna territorial”.
Es decir, según dicho tratado, el dominio británico de Gibraltar terminaba en la muralla defensiva de la plaza. Todo el territorio ocupado de más por los ingleses a lo largo de los siglos no está contemplado en Utrecht.
Leyendo un poco de historia se da uno cuenta que los ingleses nos están invadiendo, como dice mi paisano el humorista José Mota, “a pocos”. En 1713 ocupan dos ruinas porque las consideraban parte de las defensas del castillo y la ciudad, por tanto, cedidas por el tratado; en 1815, para combatir una epidemia de fiebre amarilla, se instalan en el istmo, territorio español, un campamento sanitario. Terminada la epidemia se anexionaron ese campamento; en 1854, otra epidemia sirve para construir en el istmo una serie de garitas que, terminada la epidemia, no se devolvieron a España. Así avanzaron 800 metros sobre territorio español.
Y, por no alargar la cosa, durante la Guerra Civil española construyen el aeropuerto.
Y todo esto ha sucedido a lo largo de los siglos, siendo gobernada España por reyes y presidentes de la República; por políticos de derecha, de izquierda, dictadores… tanto da. Ningún político español en todos estos años se ha querido plantar ante Gran Bretaña y exigir nuestros derechos sobre nuestro propio territorio.
El tratado de Utrecht cede el peñón, el castillo y la ciudad de Gibraltar con la imposibilidad de comunicación por tierra y usando el puerto solo para entrar y salir de la colonia. Sin derechos territoriales sobre el resto del istmo y de sus aguas limítrofes.
A día de hoy vemos que Gran Bretaña ha ido “robando” terreno a lo largo de los años; luego utilizó nuestras aguas jurisdiccionales para construir su aeropuerto en nuestro territorio. Y ahora pretenden tener jurisdicción sobre el mar, prohibiendo a nuestros nacionales transitar por nuestras aguas.
Y nuestros políticos qué hacen. Pues, para seguir con la tradicional ineptitud política española sobre este tema, nada.
Nos encontramos con que el actual gobierno quiere rebajar tensiones con Gibraltar y no actúa como debiera ante la invasión de aguas nacionales por parte de buques de guerra y patrulleras policiales de otro país que se dedican a hostigar a nuestros compatriotas.
Pero es que si seguimos rebajando tensiones vamos a terminar cediendo a Gibraltar todo territorio al sur del Manzanares, por ahora.
No se trata de iniciar una guerra con un aliado pero sí de subirse los pantalones de una vez y exigir que se cumplan los tratados internacionales y las resoluciones de la ONU
No podemos seguir consintiendo que los políticos españoles no luchen por los intereses de los españoles, de sus tierras, de sus trabajos… Y es que tres siglos de conflicto no han enseñado nada a nuestros políticos.
Estos días nos hemos enterado que la alcaldesa socialista de La Línea está negociando un acuerdo pesquero con el gobernador de Gibraltar. Es lo que nos faltaba. Ya no es que las relaciones internacionales se hagan de gobierno a gobierno, de nación a nación. ¡¡¡Es que ahora una alcaldesa negocia tratados internacionales con colonias!!! ¿Será capaz la alcaldesa de ceder soberanía nacional española por su cuenta y riesgo a cambio de que las patrulleras gibraltareñas impidan faenar a otros pesqueros españoles pero no a los de La Línea?
Todo tiene que tener un límite y en este tema los políticos españoles los han rebasado todos.
A este paso, con tal de rebajar tensiones con Gran Bretaña, seguiremos cediendo territorios a Gibraltar y, si se pone de moda esto de que los alcaldes negocien cesiones o reconocimientos de soberanía a terceros países, a lo mejor las islas Baleares terminan siendo un lander alemán por cesión de los alcaldes de la zona.
Debemos ser pacíficos pero firmes en la defensa de nuestro territorio, nuestros derechos y los de nuestros nacionales. Trescientos años rebajando tensiones ya sabemos a qué conducen. Puede que sea hora de cambiar.